PAKOPOLIDIS 1 / C.D. BARAJAS 2

CRÓNICA DE FUTMADRID

 

Crónica /// Aficionado Barajas

PAKOPOLIDIS C.F. 1 (Barral 45' P)
C.D. BARAJAS 2 (Perku 62', Perku 95')

Derbi de nuevo cuño en Barajas el que nos deparaba la jornada 16º del grupo 3º de segunda regional, con dos equipos, el Pakopolidis C.F. y el C.D. Barajas con muchos vínculos en común, relaciones de parentesco, amistad y enemistad, con varios ex-jugadores de los dos equipos por ambos bandos, y también con alguna que otra rencilla a cuenta de la hegemonía futbolística barajeña ahora que los dos compiten en la misma categoría y en el mismo grupo del fútbol regional.

Partido jugado en una mañana soleada, con una temperatura y un terreno de juego perfectos para la práctica de un partido de este calibre, en un campo de Nuestra Señora de la Soledad en el que el Pakopolidis actuaba de local, al haberle cedido el campo el Barajas por problemas de aquéllos con su terreno de juego propio.

La expectación que el derbi había levantado en todo el distrito se pudo comprobar nada más pitar el árbitro el pitido inicial. En la grada techada del recinto barajeño se concentraba la ruidosa afición del Pakopolidis, que en número superior a 70-80 personas animaba desde el minuto 1 a su equipo con contínuos cánticos acompañados de un bombo que contrastaba con la afición visitante, ubicada justamente en la otra banda, también muy numerosa pero con menos ruido alrededor. Entre unos y otros, y con la afición "imparcial" que presenciaba el encuentro, nos encontrábamos con unos 300 espectadores que le daban al partido tintes de epicidad.

Y nada más comenzar la primera parte se vio que de inicio se iba a jugar a lo que el Pakopolidis quería. Partido de contacto, duro, con poco juego y mucha intensidad, con pocas jugadas enlazadas y mucho balón largo, con las defensas imponiéndose a las delanteras. La posesión le duraba muy poco a ambos equipos, y cada balón dividido era una batalla que acababa con el jugador de algún equipo por los suelos. Pocas ocasiones, poco fútbol, pero ninguno de los allí presentes tenía tiempo de aburrirse.

El árbitro intentaba que el partido no se le fuese de las manos ya en los primeros minutos, no dudando en castigar con tarjeta amarilla cada protesta o acción antideportiva que tenía lugar, sufriendo así el Pakopolidis la primera expulsión de la mañana a los 37 minutos con la doble amonestación de Arribas, que vio su segunda tarjeta en un forcejeo con Perku dentro del área cuando el balón se encontraba en juego en el centro del campo, debiendo el árbitro haber señalado penalti, pero saldándose la jugada con la tarjeta roja que dejaba en inferioridad a los locales.

Pero lejos de venirse abajo al verse con un jugador menos, los blanquinegros aumentaron la intensidad, y fruto de ese empuje llegó en el minuto 45 un robo de balón por parte del Pakopolidis en el mediocampo barajista, que terminó con un claro penalti de Antoñito a Becerra. Penalti que transformaría Barral poniendo el 1-0 en el marcador y llegándose así al descanso, con un Barajas que no terminaba de encontrar su juego y que caía una y otra vez en la incómoda tela de araña que el Pakopolidis tejía entre su centro del campo y su defensa.

A la vuelta de vestuarios, y a pesar de que la animosa afición local seguía sin bajar el volumen de sus cánticos, se vería un partido distinto, con un Barajas más cómodo en el centro del campo aprovechándose de su superioridad numérica y del bajón físico de algunos jugadores locales, si bien no concretaba ese dominio con ocasiones claras. El Pakopolidis por su parte continuaba fiándolo todo a su fútbol de brega, defendiendo con las líneas muy juntas y con Alberto lanzando contínuos balones largos a Mario para que se peleara arriba en soledad con Tácor y Antoñito, que no dejaron que el delantero generase ocasiones claras en la portería de Alex.

Y en el minuto 17 de esa segunda parte, en una jugada bien hilada del Barajas por su banda derecha, llegaba un balón cruzado dentro del área que Perku, en el segundo palo, remataba a la red poniendo el 1-1 en el marcador, gol que pesaría como una losa en el Pakopolidis, que veía cómo iba a tener que remar durante casi media hora ante un rival en superioridad y crecido con ese gol del delantero barajista.

Y solamente siete minutos después, el partido se le iba a poner aún más cuesta arriba a los locales con la expulsión por doble amarilla de su jugador más peligroso, Mario, que dejaba a su equipo con dos jugadores menos y sin prácticamente ningún jugador de ataque sobre el terreno de juego, por lo que parecía que el segundo gol del Barajas no tardaría mucho en llegar.

Pero nada más lejos de la realidad. Pasaban los minutos y el Barajas no podía con un Pakopolidis que jugaba sus cartas haciendo el partido cada vez más trabado. Los visitantes intentaban lanzar al ataque a todo su equipo con el fin de acumular jugadores en el campo local y aprovechar un rechace en alguna segunda jugada que inclinase definitivamente la balanza hacia su lado, pero todas las acciones morían en el borde del área de los blanquinegros, que ya se limitaban a defender el empate con uñas y dientes.

Y cuando el partido ya moría entre interrupciones, enganchones, protestas y discusiones, llegaría una acción ya en el descuento en la que el árbitro señalaría falta al borde del área del Pakopolidis, libre directo que se encargaría de ejecutar Perku en la que se suponía que sería ya la última jugada del partido. Carrera frontal del "10" hacia el balón, golpeo duro, seco y potente con el empeine de su pie derecho, y el balón que salía disparado a la escuadra del arco de Rafa, que solo podía mirar cómo la pelota se alojaba de manera magistral en el interior de su portería.

Piña de todos los jugadores barajistas entorno a su goleador y tremendo estallido de alegría en la afición visitante que, ahora sí, silenciaba a los locales viendo cómo se culminaba la remontada cuando ya todos daban por seguro las tablas finales.

El minuto que tardó el árbitro en pitar el final del partido solo sirvió para encender aún más los ánimos, con sendas rojas directas al local Manu y al visitante Hugo tras un rifirafe y segunda amarilla al capitán blanquinegro Isma después de una entrada a destiempo al portero barajista Alex.

Y así llegaría el pitido del árbitro, con bronca final entre jugadores y cuerpo técnico de ambos equipos y con algún que otro espectador uniéndose a la trifulca, pero sin que pasara a mayores, con un Pakopolidis quejándose de la actuación arbitral y con un Barajas celebrando por todo lo alto una remontada in extremis que le hace seguir enganchado, aunque aún a cierta distancia, a los equipos que persiguen las plazas de ascenso.